martes, 6 de mayo de 2014

¿Mediar o Interceder?


Fuente: Apologética Católica.

Jesucristo es el único juez supremo, pero los cristianos serán jueces en el cielo. (Mat. 19,28; Lucas 22,30; 1 Cor. 6,2-3 Jesús es el único Pastor (Juan 10,16), pero El establece pastores (Juan 21,15-17; Ef 4,11)Jesús es el único Rey, pero nosotros Reinaremos con EL: (Apocalipsis 4,4, 10)Jesús es el único Mediador, pero en El los santos son mediadores (Cf. St 5, 16; Ap 5,8; 6,9; 8,3-4; 18,18-20)
Mediador Etim.: Latín: mediator, de mediare, pararse o dividir en el medio."Mediación": Que media o intercede por alguien; intermediario.
Jesús es el único mediador y en esa mediación participan los santos
Un Solo Mediador: Cristo Jesús Jesucristo es único Mediador que reconcilió a Dios y los hombres. Siendo Dios, Jesús es uno con el Padre a quién los hombres ofendimos; siendo hombre, Jesús representa a los que necesitaban reconciliación. La mediación de Cristo única e insustituible.San Pablo: "hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús" (1 Tim 2,5).
Participación de María y los santos en la única mediación de Jesucristo1 Tim 2,5 enseña que Cristo es el único mediador.
¿Qué dice la Iglesia Católica?
La Iglesia católica siempre ha enseñado la mediación singular de Cristo, la cual no excluye la colaboración de los santos.Recordemos que el Nuevo Testamento se escribió en griego. La palabra griega que traducimos como "un" (1 Tim 2,5), en su original griego es "HEIS" que significa "uno" pero en sentido no excluyente. San Pablo pudiese haber escogido "MONOS" que si es excluyente. De manera que el texto citado por si solo no niega ni afirma la posibilidad de que otros cooperen con Cristo en Su mediación. Debemos entonces recurrir al resto de la Biblia para estar seguros de la doctrina. Comencemos con los cuatro versículos que le preceden: (1Tim 2, 1-4): Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.

( I Timoteo 2,1-4)Vemos que, junto a la enseñanza de la mediación única de Cristo, San Pablo RECOMIENDA que oremos unos por otros. Plegarias y oraciones son actos de mediación. Numerosos pasajes bíblicos confirman esta enseñanza sobre la intercesión>>>, incluso la intercesión de los santos del cielo.San Pablo, como buen maestro, puso las cosas en orden. Nos enseña la importancia de orar unos por otros y enseguida nos enseña que esa oración sólo es eficaz gracias a que estamos unidos al único mediador: Cristo. Jesús es el único mediador pero todos debemos cooperar como canales EN (unidos a) SU mediación.

La Virgen Santísima y los santos NO son otro camino de mediación, NO son otra alternativa. Decimos que su mediación es posible porque están EN CRISTO, porque son UNO con EL.
La mediación de María y los santos no es otra separada de la mediación de Jesús sino cooperación con la misma. Es por lo tanto una mediación en sentido secundario pero importante por ser querida por Dios.
Los santos son mediadores "por cooperar en nuestra reconciliación, disponiendo y ministrando la unión de los hombres con Dios"

(Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, III, 48,1). Toda persona, en cuanto coopera con la gracia divina, participa en la única mediación de Jesús.Esta enseñanza es bíblica y pertenece a la Tradición Apostólica: Dios se place de que sus hijos, por amor, colaboren en SU obra de salvación. Esto es precisamente participar en la mediación de Jesús. Esa colaboración continúa en el cielo. Es así que la Virgen, los santos y los ángeles en el cielo nos ayudan.Cristo continúa hasta el fin de los tiempos su obra de mediador, ya no para meritar la gracia de perdón hacia los hombres sino para comunicar la gracia ya ganada en la Cruz una vez para siempre.
María y los santos NO ofrecen otra mediación alterna sino que participan en la única mediación de Cristo. Cuando Jesús envía a sus discípulos a evangelizar es El por medio de ellos. El único mediador actúa a través de los miembros de su Cuerpo Místico, la Iglesia.
¿Por qué ir a los santos si podemos ir a Jesucristo?
Aclaremos:

1- Sólo por medio de Jesús podemos tener acceso al Padre. 
2- La oración central de la Iglesia es la Santa Misa, la cual está dirigida directamente al Padre por medio de Jesucristo. 3- Los católicos bien formados saben que están llamados por el bautismo a vivir por Cristo, con EL y en EL. La oración diaria es primariamente dirigida a Dios por medio de Jesucristo.
4- Si vivimos en Cristo, somos conscientes de que Su Cuerpo Místico está compuesto de una multitud de hermanos y hermanas. Dios es Padre y se complace en que sus hijos se amen y se ayuden mutuamente.
5-Recurrir a los santos nunca sustituye nuestro recurso a Dios. Más bien sus vidas nos enseñan cómo vivir el Evangelio y a relacionarnos auténticamente con Dios. Además ellos desde el cielo rezan por nosotros.
6- Dios ha querido la comunión entre los santos. Jesús pidió que seamos UNO. Esta unidad no es sólo una teoría sino que se manifiesta con AYUDA MUTUA que expresa AMOR. Ese amor que nos une es manifestación del amor de DIOS.

(Cf. Jn17)7-Si bien existen excesos, personas que rezan a los santos aparte de Jesús, este grave error no se corrige ignorando el plan de Dios que es la comunión de los santos en Cristo.Oramos directamente a Jesucristo, pero unidos, ayudándonos unos a otros.
La oración más perfecta es la Santa Misa en la que nos unimos directamente al sacrificio único de Cristo. En Cristo, nos unimos también con los santos. Cristo todo lo puede por si solo pero ha querido valerse de sus santos para continuar su enseñanza y su obra.
«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.» Lucas 10,16

¿Qué tal si San Pablo hubiese dicho: "Yo no rezo por los hermanos porque ya Jesús reza por ellos"?
¿Qué tal si San Pedro hubiese dicho: "yo no anuncio el Evangelio, porque Dios puede hacerlo El mismo"?,
¿Hizo mal San Pablo al encomendarse a las oraciones de las comunidades?
-Dios quiso que colaborásemos. Esto ha sido siempre la fe de la Iglesia. Dice Jesús:"En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14,12-13)

La mediación de María y los Santos Miller Yamith, joven colombiano La palabra "mediación" puede entenderse de dos manerasLa primera la presento con un ejemplo sencillo: un niño rompe el vidrio de una casa; el niño no tiene el dinero para reponer el costo o valor del vidrio, por lo cual su padre paga del vidrio. Nuestro Señor Jesucristo pago por nuestros pecados, pues como dice la palabra, no hay justo ni aún uno; por lo tanto todos somos necesitados de la gracia
"Gracia = Favor no ganado". Jesús dio su vida y nos ha salvado. Nadie puede pagar hacer lo que hizo Jesús en la cruz. Nadie sino sólo Jesucristo puede ser mediador entre Dios y los hombres y solo Jesús puede salvarnos y darnos vida eterna.

Esta es la fe de la Iglesia católica y en esto estamos de acuerdo con nuestros hermanos separados.
Ahora, existe otro tipo de mediación secundaria. Se presenta cuando alguien actúa como vínculo entre la persona que necesita ayuda y la persona que puede darla. Ejemplo: una pareja de novios va por la calle cogidos de la mano, como es de notar él la quiere mucho, y es lógico que anhela su felicidad; se le acerca un niño a la novia y le dice: - ¿Podría regalarme algo de comer?, no tengo dinero y no he comido. La novia se conduele del niño y le dice a su novio: - Amor, si tienes dinero cómprale algo y dáselo. El novio toma con gusto la petición de su amada y la cumple. Esta mediación es diferente a la primera, más también cabe la palabra mediador.

Mediación de los santos en la Biblia:

Utilizamos la Biblia protestante (Reina de Valera) para facilitar el diálogo con nuestros hermanos protestantes:María en las bodas de Cana: Jn 2,1: y al tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fue también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y díjole Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aún no ha venido mi hora. Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que os dijere. (RVA)

.Moisés intercede repetidas veces ante Dios por los israelitas cuando estos pecaban Ex 32,30:Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: más yo subiré ahora á Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. Entonces volvió Moisés á Jehová, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, bórrame ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió á Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Ve pues ahora, lleva á este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado. Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.
Nm 11,10: Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de Jehová se encendió en gran manera; también pareció mal á Moisés. Y dijo Moisés á Jehová: ¿Por qué has hecho mal á tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mi? ¿Concebí yo á todo este pueblo? ¿engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, á la tierra de la cual juraste á sus padres? ¿De dónde tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque lloran á mí, diciendo: Danos carne que comamos. No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal. (RVA)

Nm 14,19: Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado á este pueblo desde Egipto hasta aquí. Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Nm 21,5: Y habló el pueblo contra Dios y Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino á Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega á Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo á Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare á ella, vivirá. (RVA)Dios mismo es quien pide se haga la mediación en el libro de Job.
Jb 42,7: Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad á mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job. Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, é hicieron como Jehová les dijo: y Jehová atendió á Job. (RVA)

En la epístola a los hebreos, se nos habla de los que ofrecen sacrificios por los pecados de otros:
Hebreos 5,1 Porque todo pontífice, tomado de entre los hombres, es constituido á favor de los hombres en lo que á Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados: Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él también está rodeado de flaqueza; y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados. Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón. Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, más el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy; Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, según el orden de Melchisedec. El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen; nombrado de Dios pontífice según el orden de Melchisedec.Romanos 15:30"Pero os suplico, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que luchéis juntamente conmigo en vuestras oraciones rogando a Dios por mí"Efesios 6:18"Siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos"Apocalipsis 5:8 Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son lasoraciones de los santos.

Otras citas que muestran intercesión de los santos:Hermanos, orad por nosotros. (1Tes 5,25) Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros (2Tes 3,1)
Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, (Rom 1,9) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
(Ef 1,16)Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, (1Tes 1,2) Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; (1Tim 2,1) Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; (1Pe 3,12)Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; (Ap 5,8) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
(Ap 8,3-4)Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos.... (Heb 12,1)Jesús dijo que los suyos podrán hacer aun cosas mayores que El. Esto es posible solo porque Jesús actúa por medio del los suyos.En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. - Juan 14,12 Somos un solo Cuerpo: el de Cristo(Ver también: Comunión de los Santos)

Algunos dicen: ¿Si voy directo a Cristo, para qué necesito a los santos?
Esa dicotomía es falsa. María y los santos son uno con Jesús por ser miembros de Su Cuerpo Místico. La unión con los santos no dificulta nuestra unión directa con Cristo, al contrario, la fomenta. La mediación de los santos EN CRISTO se entiende sólo cuando comprendemos la profunda unidad que hay en
SU CUERPO MÍSTICO.

Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo» 
¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? 
Y si fuera todo oído ¿dónde el olfato? 
Ahora bien, Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo según su voluntad. Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo? Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo. 1 Cor. 12,13-20 
Dios ha creado una comunión de personas y cada cual tiene su lugar en la gran comunión que es la Iglesia. A Dios le place que nos ayudemos unos a otros, que seamos hermanos, es más, nos lo ordena. La enseñanza sobre la unidad del Cuerpo es muy importante para comprender nuestra vocación cristiana en que cada uno debe servir a los demás pues somos uno. Dios ha querido hacernos uno en El y llamarnos a participar en su obra redentora. Dios como Padre se complace en nuestra colaboración. Para entender pensemos en una familia.

¿Si los hermanos se ayudan unos a otros, acaso eso ofende la autoridad del padre?
Hay que entender que TODO viene de Dios, aún la gracia necesaria para orar por otros. En el Cuerpo Místico todos están unidos a Cristo y con Su poder se ayudan mutuamente.San Pablo nos enseña la radical unidad entre Cristo y el cristiano: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2,20)
Cuando San Pablo u otro santo predica, sana, hace milagros, sólo puede ser por la única mediación de Cristo que vive en EL.

Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios! ( II Corintios 5,20)
Como Cuerpo Místico, participamos en la vida y la obra de Cristo: Es cierto que Cristo es el único juez, el único pastor, el único rey, el único mediador, pero los cristianos también son todo eso EN EL:

1- Jesucristo es el único juez supremo y los cristianos serán jueces en el cielo. (Cf. Mat. 19,28; Lucas 22,30; 1 Cor. 6,2-3).
2-Jesús es el único Pastor (Cf. Juan 10,16) y establece pastores (Cf. Juan 21,15-17; Ef 4,11)
3-Jesús es el único Rey y nosotros Reinaremos con EL: (Cf. Apocalipsis 4,4, 10).
4-Jesús es el único Mediador y en El, los santos son mediadores (Cf. St 5, 16; Ap 5,8; 6,9; 8,3-4; 18,18-20) Jesús enseña que los suyos son mediadores para que otros crean y sean uno: 
"No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí" (Juan 17,20-23)
Repetimos, no se trata de otra mediación sino la única de Jesús que se manifiesta en los santos gracias a que son uno con El y forman Su Cuerpo Místico.
También en el cielo los santos interceden por nosotros:Hemos dicho que sólo podemos interceder en cuanto estamos unidos a Cristo. Pues bien, si entendemos que en el cielo los santos están más perfectamente unidos a Cristo, también entenderemos que en el cielo la intercesión por nosotros es mucho más poderosa.

Los santos del cielo no están desconectados de nosotros sino que nos asisten, aun mejor que nos asistimos unos a otros en la tierra. 
En el cielo todo es amor, la Iglesia es triunfante en Cristo. Todos los que están en el cielo son santos, pero algunos son muy conocidos en la tierra porque la Iglesia los ha señalado por su santidad extraordinaria, más que nadie a la Virgen Santísima siendo la Madre de Dios y madre nuestra. 
Por eso desde los comienzos del cristianismo se la invoca como poderosa intercesora.Cuando recurrimos a la Virgen María o a los santos y decimos que nos hizo un milagro, se entiende que es con el poder de Dios. Si un amigo en la tierra nos consigue un favor, le damos gracias y podemos decir:
“fulano me hizo tal favor”. Sabemos, claro está, que lo puede hacer gracias a Dios. Igualmente si pedimos la intersección de un santo, podemos decir: San Francisco me concedió tal cosa. Ciertamente es importante recordarlo más a menudo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡TODO VIENE DE DIOS!!!!!!!.

San Pablo nos hace conscientes de que estamos en comunión con los santos:"Vosotros, en cambio, os habéis acercado al Monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación, y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel" 
( Hebreos 12,22-24)"Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone" 
(Hebreos 12,1)También:"Vino un ángel con un incensario de oro, y se puso junto al altar. Le entregaron muchos perfumes, para que aromatizara las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro situado delante del trono. Y por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos" 
Ap 8,3-4 (Ver también Ap 5,8)
Los santos piden por los hombres en la tierra, que se haga justicia: (Cf. Ap. 6,9; 18,18-20) Santiago 5,16 enseña: "Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder." Si aceptamos que los santos en el cielo son justos, y lo son más que nosotros, entonces este pasaje también se aplica a ellos.

Conclusión: La intercesión de los santos no remplaza ni compite con la oración directa a Dios, más bien le da más fuerza por la comunión de amor con que se hace. Es cuestión de poner las cosas en su lugar: Jesucristo es el único mediador; todos los santos son de Cristo y, unidos a EL, colaboran en su mediación para extender su reino.Somos familia de Dios EN CRISTO.
Bendiciones. Paz y Bien.

lunes, 5 de mayo de 2014

San Juan Pablo II

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.
Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.
Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.
Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.
En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.
Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.
Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.
Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17.600.000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.
Juan Pablo II promovió el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándolos en varias ocasiones a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.
Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.
Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.
Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.
Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.
Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).
Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.
Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.
Publicó también cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.
Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.
El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.
El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011.
Aquí el resumen de los 104 viajes apostólicos fuera de Italia de Juan Pablo II durante sus 26 años de pontificado. El último fue realizado en agosto de 2004 al Santuario de Lourdes. A éstos hay que añadir los 146 efectuados en Italia, el último de ellos realizado el 5 de setiembre de 2004 al Santuario de Loreto.
1979
República Dominicana, México, Bahamas Enero 1979
Polonia Junio 1979
Irlanda, Estados Unidos Septiembre 1979
Turquía Noviembre 1979
1980
Zaire, Congo, Kenya, Ghana, Alto Volta (actualmente Burkina Faso), Costa de Marfil Mayo 19800
Francia Mayo 1980
Brasil Junio 1980
Alemania Noviembre 1980
1981
Paquistán, Filipinas, EE.UU., Japón, EE.UU. Febrero 1981
1982
Nigeria, Benin, Gabón, Guinea Ecuatorial Febrero 1982
Portugal Mayo 1982
Gran Bretana Mayo 1982
Brasil, Argentina Junio 1982
Suiza Junio 1982
San Marino Agosto 1982
España Octubre 1982
1983
Portugal, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, El Salvador,
Guatemala, Honduras, Belize, Haití: Marzo 1983
Polonia Junio 1983
Francia Agosto 1983
Austria Septiembre 1983
1984
EE.UU., República de Corea, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tailandia: Mayo 1984
Suiza Junio 1984
Canadá Septiembre 1984
Espana, República Dominicana, Puerto Rico Octubre 1984
1985
Venezuela, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago Enero 1985
Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica Mayo 1985
Togo, Costa de Marfil, Camerún, República Centroafricana, Zaire, Kenya, Marruecos: Agosto 1985
Suiza, Liechtenstein Septiembre 1985
1986
India Enero 1986
Colombia 1 - 8 de Julio de 1986
Francia Octubre 1986
Bangladesh, Singapur, Fiji, Nueva Zelanda, Australia, Seichelles Noviembre 1986
1987
Uruguay, Chile, Argentina Marzo 1987
Alemania Abril 1987
Polonia Junio 1987
EE.UU., Canadá Septiembre 1987
1988
Uruguay, Bolivia, Perú, Paraguay Mayo 1988
Austria Junio 1988
Zimbabwe, Botswana, Lesotho, Swazilandia, MozambiqueSeptiembre 1988
Francia Octubre 1988
1989
Madagascar, La Reunión, Zambia, Malawi Abril 1989
Noruega, Islandia, Finlandia, Dinamarca, Suecia Junio 1989
Espana Agosto 1989
República de Corea, Timor Oriental, Mauricio Octubre 1989
1990
Cabo Verde, Guinea-Bissau, Malí, Burkina Faso, Chad Enero 1990
Checoslovaquia Abril 1990
México, Curaçao Mayo 1990
Malta Mayo 1990
Malta, Tanzania, Burundi, Ruanda, Costa de MarfilSeptiembre 1990
1991
Portugal Mayo 1991
Polonia Junio 1991
Polonia Hungría Agosto 1991
Brasil Octubre 1991
1992
Senegal, Gambia, Guinea Febrero 1992
Angola, Sao Tomé y Príncipe Junio 1992
República Dominicana III Octubre 1992
1993
Sudán Febrero 1993
Albania Abril 1993
España Junio 1993
México, EE.UU. Agosto 1993
Lituania, Letonia, Estonia Septiembre 1993
1994
Croacia Septiembre 1994 (1 día, 5 discursos, 1.314 km.).
1995
Filipinas, Australia, Sri Lanka Enero 1995
República Checa, Polonia Mayo 1995
Bélgica II Junio 1995
República Eslovaca Junio 1995
Camerún, República Sudafricana, Kenya Septiembre 1995
EE.UU. Octubre 1995
1996
Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Venezuela (Febrero 1996).
Túnez: Abril 1996
Eslovenia: Mayo 1996
Alemania III: Junio 1996
Hungría II: Septiembre 1996
Francia V: Septiembre 1996
1997
Bosnia-Herzegovina (12 al 13 de abril)
República Checa (25 al 28 de abril)
Líbano (10 al de mayo)
Polonia (31 de mayo al 10 de junio)
Francia (21 al 24 de agosto)
Brasil (2 al 5 de octubre)
1998
Cuba (21 al 26 de enero)
Nigeria (12 al 13 de marzo)
Austria (19 al 21 de junio)
Croacia (2 al 4 de octubre)
1999
México (22 al 26 de enero)
Estados Unidos (26 y 27 de enero)
Polonia (5 de al 18 de junio)
India (5 al 8 de noviembre)
Georgia (8 al 9 de noviembre)
2000
Egipto (24 al 26 de febrero)
Peregrinación jubilar a Tierra Santa (20 al 26 de marzo)
Peregrinación jubilar a Fátima, Portugal (12 y 13 de mayo)

2001
Grecia, Siria y Malta (4 al 9 de mayo)
Ucrania (23 al 27 de junio)
Kazajstán y Armenia (22 al 26 de setiembre)
2002
Azerbaiyán y Bulgaria (22 al 26 de mayo)
Canadá (23 al 28 de julio)
Guatemala (29 al 30 de julio)
México (31 de Julio - 1 de agosto)
Polonia (16 al 19 de agosto)
2003
5ª Visita Apostólica a España (3 y 4 de mayo)
Visita Apostólica a Croacia - Viaje # 100 del Santo Padre fuera de Italia (5 - 9 de junio) 
Visita Apostólica a Bosnia (22 de junio)
Visita Apostólica a Eslovaquia (11 al 14 de septiembre)
Visita Pastoral al Santuario de Nuestra Señora de Pompeya(7 de octubre)
2004
Visita Apostólica a Suiza (5 y 6 de junio)
Visita Apostólica al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia (14 y 15 de agosto)
Visita Apostólica al Santuario de Loreto (5 de setiembre)

CANONIZADO: 27 de abril de 2014.

"En el corazón de Cristo encuentra paz quien está angustiado por las penas de la existencia; encuentra alivio quien se ve afligido por el sufrimiento y la enfermedad; siente alegría quien se ve oprimido por la incertidumbre y la angustia, porque el corazón de Cristo es abismo de consuelo y de amor para quien recurre a El con confianza". San Juan Pablo II.

viernes, 25 de abril de 2014

Beato Papa Juan XXIII "El Papa Bueno"

Todos los fieles católicos estamos a horas de tener 2  nuevos canonizados, el Beato Papa Juan XXIII y el Beato Papa Juan Pablo II.

Desde que se dio a conocer la noticia de la doble canonización, distintos sectores “detractores” de la Iglesia Católica han gritado a los 4 vientos sus críticas y “medias verdades” como excusas para frenar lo que ellos llaman: la mayor hipocresía de todas.

A todos ellos, lamento decirles que muy a pesar de ustedes… La Canonización ES UN HECHO. Y solamente estas líneas son las que les dedicaré, seguiré con lo que realmente me interesa.

Me pregunto, mis hermanitos en la fe, hasta qué punto sabemos qué significa “Canonizar” dentro de los límites de nuestra Iglesia Católica, para ello estuve leyendo y he aquí una respuesta que me pareció la más completa.


… “Al Canonizar a ciertos fieles, se proclama solemnemente que dichos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la Iglesia reconoce el poder del Espíritu de santidad, que está en ella, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores…” (cf Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 40; 48-51). 

… "Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia…" (Exhortación Apostólica Christifideles Laici 16, 3).
(Catecismo de la Iglesia Católica, número 828).

Claro este punto, ahora vayamos al siguiente… ¿Quiénes pueden ser Canonizados?

Hay 4 pasos en el proceso oficial de la causa de los santos:

Etapas en un proceso de Canonización

1. Siervo de Dios.


El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de canonización. Y presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona.

La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta el Decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa (Decreto "Nihil obstat"). Este Decreto es la respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que han pedido iniciar el proceso canónico.

Obtenido el Decreto de "Nihil obstat", el Obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa del ahora Siervo de Dios.

2. Venerable.

Con el título de venerable se reconoce que un fallecido vivió virtudes heroicas.
Esta parte del camino comprende cinco etapas:

a) La primera etapa es el Proceso sobre la vida y las virtudes del Siervo de Dios. Un Tribunal, designado por el Obispo, recibe los testimonios de las personas que conocieron al Siervo de Dios. Ese Tribunal diocesano no da sentencia alguna; ésta queda reservada a la Congregación para las causas de los santos.

b) La segunda etapa es el Proceso de los escritos. Una comisión de censores, señalados también por el Obispo, analiza la ortodoxia de los escritos del Siervo de Dios.

c) La tercera etapa se inicia terminados los dos procesos anteriores. El Relator de la Causa nombrado por la Congregación para las Causas de los Santos, elabora el documento denominado "Positivo". En este documento se incluyen, además de los testimonios de los testigos, los principales aspectos de la vida, virtudes y escritos del Siervo de Dios.

d) La cuarta etapa es la Discusión de la "Positio". Este documento, una vez impreso, es discutido por una Comisión de Teólogos consultores, nombrados por la Congregación para las Causas de los Santos. Después, en sesión solemne de Cardenales y Obispos, la Congregación para las Causas de los Santos, a su vez, discute el parecer de la Comisión de Teólogos.

e) La quinta etapa es el Decreto del Santo Padre. Si la Congregación para las Causas de los Santos aprueba la "Positio", el Santo Padre dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes. El que era Siervo de Dios pasa a ser considerado Venerable.

3. Beato o Bienaventurado.

Se reconoce por el proceso llamado de "Beatificación". Además de los atributos personales de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del Siervo/a de Dios y verificado después de su muerte. El milagro requerido debe ser probado a través de una instrucción canónica especial, que incluye tanto el parecer de un comité de médicos (algunos de ellos no son creyentes) y de teólogos.  El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamente por la iglesia local.

a) La primera etapa es mostrar al "Venerable" a la comunidad como modelo de vida e intercesor ante Dios. Para que esto pueda ser, el Postulador de la Causa deber probar ante la Congregación para las 
Causas de los Santos:

- La fama de santidad del Venerable. Para ello elabora una lista con las gracias y favores pedidos a Dios por los fieles por intermedio del Venerable.
- La realización de un milagro atribuido a la intercesión del Venerable. El proceso de examinar este "presunto" milagro se lleva a cabo en la Diócesis donde ha sucedido el hecho y donde viven los testigos. 

Generalmente, el Postulador de la Causa presenta hechos relacionados con la salud o la medicina. El Proceso de examinar el "presunto" milagro debe abarcar dos aspectos: 

a) la presencia de un hecho (la sanación) que los científicos (los médicos) deberán atestiguar como un hecho que va más allá de la ciencia, y b) la intercesión del Venerable Siervo de Dios en la realización de ese hecho que señalarán los testigos del caso.

b) Durante la segunda etapa la Congregación para las Causas de los Santos examina el milagro presentado.

Dos médicos peritos, designados por la Congregación, examinan si las condiciones del caso merecían un estudio detallado. Su parecer es discutido por la Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos (cinco médicos peritos).

El hecho extraordinario presentado por la Consulta médica es discutido por el Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos. Ocho teólogos estudian el nexo entre el hecho señalado por la Consulta médica y la intercesión atribuida al Siervo de Dios.

Todos los antecedentes y los juicios de la Consulta Médica y del Congreso de Teólogos son estudiados y comunicados por un Cardenal (Cardenal "Ponente") a los demás integrantes de la Congregación, reunidos en Sesión. Luego, en Sesión solemne de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos se da su veredicto final sobre el "milagro". Si el veredicto es positivo el Prefecto de la Congregación ordena la confección del Decreto correspondiente para ser sometido a la aprobación del Santo Padre.

c) En la tercera etapa y con los antecedentes anteriores, el Santo Padre aprueba el Decreto de Beatificación.

d) En la cuarta etapa el Santo Padre determina la fecha de la ceremonia litúrgica.

e) La quinta etapa es la Ceremonia de Beatificación.

          
4. Santo.

Con la canonización, al beato le corresponde el título de santo. Para la canonización hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación. 

Las modalidades de verificación del milagro son iguales a las seguidas en la beatificación. El Papa puede obviar estos requisitos. El martirio no requiere habitualmente un milagro. La canonización compromete la infalibilidad pontificia.

Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.

La legislación actual supone la necesidad de algún milagro, tanto para la beatificación como para la canonización.

a) La primera etapa es la aprobación de un segundo milagro.

b) Durante la segunda etapa la Congregación para las Causas de los Santos examina este segundo milagro presentado. Se requiere que este segundo hecho milagroso haya sucedido en una fecha posterior a la Beatificación. Para examinarlo la Congregación sigue los mismos pasos que para el primer milagro.

c) En la tercera etapa el Santo Padre, con los antecedentes anteriores, aprueba el Decreto de Canonización.

d) La cuarta etapa es el Consistorio Ordinario Público, convocado por el Santo Padre, donde informa a todos los Cardenales de la Iglesia y luego determina la fecha de la canonización.

e) La última etapa es la Ceremonia de la Canonización.

En el año 2005, el Vaticano estableció nuevas normas para ceremonias de beatificación.

En octubre del año 2005, La Congregación para las Causas de los Santos dio a conocer cuatro disposiciones nuevas para las ceremonias de beatificación entre las que destaca su celebración en la diócesis que haya promovido la causa del nuevo beato.

Las disposiciones son fruto del estudio de las razones teológicas y de las exigencias pastorales sobre los ritos de beatificación y canonización aprobadas por Benedicto XVI.

La primera norma indica que mientras el Papa presidirá los ritos de canonización, que atribuye al beato el culto por parte de toda la Iglesia; los de beatificación –considerados siempre un acto pontificio– serán celebrados por un representante del Santo Padre, normalmente por el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

La segunda disposición establece que el rito de beatificación se celebrará en la diócesis que ha promovido la causa del nuevo beato o en otra localidad considerada idónea.

En tercer lugar se indica que por solicitud de los obispos o de los “actores” de la causa, considerando el parecer de la Secretaría de Estado, el mismo rito de beatificación podrá tener lugar en Roma.

Por último, según la cuarta disposición, el mismo rito se desarrollará en la Celebración Eucarística, a menos que algunas razones litúrgicas especiales sugieran que tenga lugar en el curso de la celebración de la Palabra y de la Liturgia de las Horas.

Ahora, ¿quiénes fueron estos Beatos próximos a ser Canonizados por el Papa Francisco?

Esta entrada la voy a dividir en dos partes, la primera se centrará exclusivamente en el Beato Papa Juan XXIII y la segunda en el Beato Papa Juan Pablo II.


Angelo Giuseppe Roncalli – Papa Juan XXIII – “El Papa Bueno”.



Nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto Il Monte en Lombardía, Italia. 

Fue el cuarto hijo de un total de catorce, del matrimonio formado por Giovanni Battista Roncalli (1854–1935) y Marianna Giulia Mazzolla (1854–1939). Trabajaban como aparceros. El ambiente religioso de su familia y la vida parroquial bajo la guía del padre Francesco Rebuzzini, le proporcionaron a Angelo una formación cristiana.

Su infancia transcurrió en una austera y honorable pobreza. Parece que fue un niño a la vez taciturno y alegre, dado a la soledad y a la lectura. Cuando reveló sus deseos de convertirse en sacerdote, su padre pensó muy atinadamente que primero debía estudiar latín con el viejo cura del vecino pueblo de Cervico, y allí lo envió.

Lo cierto es que, más tarde, el latín del papa Roncalli nunca fue muy bueno; se cuenta que, en una ocasión, mientras recomendaba el estudio del latín hablando en esa misma lengua, se detuvo de pronto y prosiguió su charla en italiano, con una sonrisa en los labios y aquella irónica candidez que le distinguía rebosando por sus ojos.

Por fin, a los once años ingresaba en el seminario de Bérgamo, famoso entonces por la piedad de los sacerdotes que formaba más que por su brillantez. En esa época comenzaría a escribir su Diario del alma, que continuó prácticamente sin interrupciones durante toda su vida y que hoy es un testimonio insustituible y fiel de sus desvelos, sus reflexiones y sus sentimientos.

En 1901, Roncalli pasó al seminario mayor de San Apollinaire reafirmado en su propósito de seguir la carrera eclesiástica. Sin embargo, ese mismo año hubo de abandonarlo todo para hacer el servicio militar; una experiencia que, a juzgar por sus escritos, no fue de su agrado, pero que le enseñó a convivir con hombres muy distintos de los que conocía y fue el punto de partida de algunos de sus pensamientos más profundos.

En 1906 fue admitido en la Orden Franciscana Seglar por el director espiritual del seminario de Bérgamo , el padre Luigi Isacchi.

Hizo una profesión de esa Regla de vida el 23 de mayo de 1907.

De 1901 a 1905 fue alumno en el Pontificio Seminario Romano. El 10 de agosto de 1904 fue ordenado sacerdote en la basílica de Santa María de Monte Santo, en la Piazza del Popolo.

El futuro Juan XXIII celebró su primera misa en la basílica de San Pedro el 11 de agosto de 1904, al día siguiente de ser ordenado sacerdote. Un año después, tras graduarse como doctor en Teología, iba a conocer a alguien que dejaría en él una profunda huella: monseñor Radini Tedeschi. Este sacerdote era al parecer un prodigio de mesura y equilibrio, uno de esos hombres justos y ponderados capaces de deslumbrar con su juicio y su sabiduría a todo ser joven y sensible, y Roncalli era ambas cosas. Tedeschi también se sintió interesado por aquel presbítero entusiasta y no dudó en nombrarlo su secretario cuando fue designado obispo de Bérgamo por el papa Pío X. De esta forma, Roncalli obtenía su primer cargo importante.

Dio comienzo entonces un decenio de estrecha colaboración material y espiritual entre ambos, de máxima identificación y de total entrega en común. A lo largo de esos años, Roncalli enseñó historia de la Iglesia, dio clases de Apologética y Patrística, escribió varios opúsculos y viajó por diversos países europeos, además de despachar con diligencia los asuntos que competían a su secretaría. Todo ello bajo la inspiración y la sombra protectora de Tedeschi, a quien siempre consideró un verdadero padre espiritual.

En 1905, fue nombrado secretario del obispo de Bérgamo, Giacomo Radini Tedeschi, y en el año siguiente fue el encargado de la enseñanza de Historia y Patrología en el seminario de Bérgamo. Ocupó estos puestos hasta la muerte de «su» obispo, como siempre recordaría a Radini Tedeschi.

En 1914, dos hechos desgraciados vinieron a turbar su felicidad. En primer lugar, la muerte repentina de monseñor Tedeschi, a quien Roncalli lloró sintiendo no sólo que él perdía un amigo y un guía, sino que a la vez el mundo perdía un hombre extraordinario y poco menos que insustituible. Además, el estallido de la Primera Guerra Mundial fue un golpe para sus ilusiones y retrasó todos sus proyectos y su formación, pues hubo de incorporarse a filas inmediatamente. A pesar de todo, Roncalli aceptó su destino con resignación y alegría, dispuesto a servir a la causa de la paz y de la Iglesia allí donde se encontrase. Fue sargento de sanidad y teniente capellán del hospital militar de Bérgamo, donde pudo contemplar con sus propios ojos el dolor y el sufrimiento que aquella guerra terrible causaba a hombres, mujeres y niños inocentes.


Durante la Primera Guerra Mundial, ejerció primero como sargento médico y más tarde como capellán militar.

En 1921, fue llamado desde Roma por el papa Benedicto XV para ocupar el cargo de presidente para Italia del Consejo Central de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe.

En 1925, El papa Pío XI lo designó simultáneamente arzobispo de Areopoli y enviado oficial para Bulgaria el 3 de marzo de ese mismo año.

El 19 de marzo de 1925,  Angelo Giuseppe Roncalli fue consagrado arzobispo titular de Areopoli; eligió como su lema episcopal "Obedientia et Pax".

En Bulgaria, realizó su labor apostólica visitando las comunidades católicas y estableciendo relaciones de respeto y estima con otras comunidades cristianas, en especial de la Iglesia Ortodoxa.

En una ocasión en Bulgaria fue a visitar a unos heridos internados en un hospital católico que trataba gratuitamente a todas las personas, independientemente de su religión. Estos heridos fueron víctimas de un atentado contra el rey Boris III en una catedral ortodoxa de Sofía, siendo ortodoxos que frecuentaban su lugar de culto. El rey búlgaro quedó tan impresionado que lo recibió en audiencia privada, siendo un acto inédito porque los visitadores apostólicos no gozaban de ningún estatuto diplomático y las relaciones entre la minoría católica y la mayoría ortodoxa eran muy tensas.

Hechos como este constituyeron las bases de la futura delegación apostólica. En efecto, su labor fue tan fructífera que se lo designó delegado apostólico para Bulgaria el 16 de octubre de 1931. 

El 30 de noviembre de 1934 fue designado Arzobispo títular de Mesembria, y el 12 de enero de 1935 fue nombrado delegado apostólico para Turquía (vicario apostólico de Estambul, antigua Vicaría Apostólica de Constantinopla). El mismo día se lo designó Delegado Apostólico para Grecia, atendiendo desde Estambul los asuntos relativos a ambos países.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Roncalli se mantuvo firme en su puesto de delegado apostólico, realizando innumerables viajes desde Atenas y Estambul, llevando palabras de consuelo a las víctimas de la contienda y procurando que los estragos producidos por ella fuesen mínimos. Pocos saben que si Atenas no fue bombardeada y todo su fabuloso legado artístico y cultural destruido, ello se debe a este en apariencia insignificante cura, amable y abierto, a quien no parecían interesar mayormente tales cosas.

Su intervención para socorrer a miles de judíos de la persecución nazi mientras servía como Delegado Apostólico del Vaticano en Turquía durante la Segunda Guerra Mundial fue proverbial.

El 23 de diciembre de 1944, el papa Pío XII lo nombró nuncio apostólico de Francia. Contribuyó a normalizar la organización eclesiástica en Francia, desestabilizada por los numerosos obispos que habían colaborado con los alemanes. Gracias a su cortesía, su sencillez, su buen humor y su amabilidad pudo resolver los problemas y conquistar el corazón de los franceses y de todo el Cuerpo Diplomático.

El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo ordena Cardenal presbítero con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después como patriarca de Venecia.

Como patriarca de Venecia, solía navegar por los canales de la ciudad sin la vestimenta de cardenal, y detenerse para hablar con los gondoleros, las prostitutas y menesterosos, quienes le contaban sus problemas. Su forma de ejercicio del poder se caracterizó por el servicio y el perdón.

El 28 de octubre de 1958, contando con casi 77 años, Roncalli fue elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Para empezar, adoptó el nombre de Juan XXIII, que además de parecer vulgar ante los León, Benedicto o Pío, era el de un famoso antipapa de triste memoria. Escogió el nombre de Juan (nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre por el evangelista de nombre Juan). Fue entronizado el 4 de noviembre (21 días antes de su cumpleaños 77) por el cardenal Nicola Canali, protodiácono de San Nicola in Carcere Tulliano.

Luego, abordó su tarea como si se tratase de un párroco de aldea, sin permitir que sus cualidades humanas quedasen enterradas bajo el rígido protocolo, del que muchos papas habían sido víctimas. Ni siquiera ocultó que era hombre que gozaba de la vida, amante de la buena mesa, de las charlas interminables, de la amistad y de las gentes del pueblo.

Después del largo pontificado de su predecesor, los cardenales parecieron escoger un papa de transición a causa de su avanzada edad y de su modestia personal. 

Ni los cardenales ni el resto de la Iglesia esperaban que el temperamento alegre, la calidez y la generosidad del papa Juan XXIII cautivaran los afectos del mundo de una forma en que su predecesor no pudo. Al igual que Pío XI pensaba que el diálogo era la mejor forma para dar solución a un conflicto.

Enseguida empezó una nueva forma de ejercer el papado. Fue el primero desde 1870 que ejerció su ministerio de obispo de Roma visitando personalmente las parroquias de su diócesis. Al cabo de dos meses de haber sido elegido, dio ejemplo de obras de misericordia: por Navidad visitó los niños enfermos de los hospitales Espíritu Santo y Niño Jesús; al día siguiente fue a visitar los prisioneros de la cárcel Regina Coeli.

En su primera medida de gobierno vaticano, que le enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano, que hasta ese momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores de Europa, y además retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios y africanos.

Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico -que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II, el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico.

Este Concilio fue inspirado en la figura del papa Pío IX precursor del Concilio Vaticano I y quien, según el papa Juan XXIII, nadie en la historia de la Iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez.

El 2 de diciembre de 1960 se reunió en el Vaticano durante una hora con el arzobispo de Canterbury, Geoffrey Francis Fisher. Era la primera vez en más de 400 años, desde la excomunión de Isabel I, que la máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra se reunía con el papa.

Durante su Pontificado nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano, un uruguayo y un mexicano.

El 3 de enero de 1962 excomulgó a Fidel Castro, iniciativa amparada en condenas expresadas por el papa Pío XII en 1949.

Juan XXIII escribió ocho encíclicas en total, según el siguiente orden cronológico:

  • Ad Petri Cathedram (29 de junio de 1959);
  • Sacerdotii Nostri Primordia (1 de agosto de 1959);
  • Grata Recordatio (26 de septiembre de 1959);
  • Princeps Pastorum (28 de noviembre de 1959);
  • Mater et Magistra (15 de mayo de 1961);
  • Aeterna Dei Sapiencia (11 de noviembre de 1961);
  • Paenitentiam Aqere (1 de julio de 1962);
  • Pacem in terris (11 de abril de 1963).
Su magisterio social en las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris fue profundamente apreciado. En ambas pastorales se insiste sobre los derechos y deberes derivados de la dignidad del hombre como criatura de Dios.

La encíclica Pacem in terris fue dirigida no solo a los católicos, sino «a todos los hombres de buena voluntad». Escrita en plena guerra fría luego de la crisis de los misiles en Cuba de octubre de 1962, la encíclica contiene un rechazo incondicional de la carrera de armamentos y de la guerra en sí misma. Sostiene que en la era atómica resulta impensable que la guerra se pueda utilizar como instrumento de justicia. Esto, a su vez, implicó una virtual abolición del concepto de “Guerra Justa”.

El 11 de octubre de 1962 el papa Roncalli abrió el Concilio Vaticano II en San Pedro. Este Concilio cambiaría el rostro del catolicismo: una nueva forma de celebrar la liturgia (más cercana a los fieles), un nuevo acercamiento al mundo y un nuevo ecumenismo. Respecto de esto último, Juan XXIII había creado en 1960 el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos, una comisión preparatoria al Concilio que más tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos. Era la primera vez que la Santa Sede creaba una estructura consagrada únicamente a temas ecuménicos. Para la presidencia de ese organismo el papa designó al cardenal Augustin Bea, quien luego se convertiría en una de las figuras determinantes del Concilio Vaticano II.

Desde la apertura del Concilio, el papa Juan XXIII enfatizó la naturaleza pastoral de sus objetivos: no se trataba de definir nuevas verdades ni condenar errores, sino que era necesario renovar la Iglesia para hacerla capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos (un aggiornamento), buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno centrándose primero "en lo que nos une y no en lo que nos separa".

Al Concilio fueron invitados como observadores miembros de diversos credos, desde creyentes islámicos hasta indios americanos, al igual que miembros de todas las Iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, cuáqueros, y protestantes en general, incluyendo, evangélicos, metodistas y calvinistas no presentes en Roma desde el tiempo de los cismas.

Juan XXIII canonizó a:

  • San Martín de Porres, primer santo negro de América (6 de mayo de 1962);
  • San Pedro Julian Eymard (9 de diciembre de 1962);
  • San Vicente Pallotti (20 de enero de 1963).
El 23 de mayo de 1963 se anunció públicamente la enfermedad del papa: cáncer de estómago que, según su secretario Loris Francesco Capovilla, le fue diagnosticado en septiembre de 1962.
El papa no quiso dejarse operar temiendo que el rumbo del Concilio se desviara de lo estipulado. Así, el mismo papa estaba firmando su sentencia de muerte. Al fin, después de sufrir esa grave enfermedad, el papa Juan XXIII murió en Roma el 3 de junio de 1963, hacia las dos y cincuenta.

Finalizó sus días sin ver concluida su obra mayor, a la que él mismo consideró "la puesta al día de la Iglesia".

En la memoria de muchos, el papa Juan XXIII ha quedado como "el Papa Bueno" o como "el Papa más amado de la historia".

Fue sucedido por Pablo VI, quien en 1965 iniciaría el proceso de beatificación del propio Juan XXIII después de la clausura del Concilio Vaticano II.

Para la beatificación de Juan XXIII, el milagro aprobado es la curación de una perforación gástrica hemorrágica con fístula externa y peritonitis aguda de la monja Caterina Capitani en 1966.

Capitani fue operada en Nápoles el 30 de octubre de 1965, pero el 14 de mayo del año siguiente su estómago se perforó, provocando una grave hemorragia. El sacerdote le impartió la extremaunción. “Cuando parecía que ya quedaba poco, ella y yo - recuerda Adele - empezamos a rezar una novena y pusimos una reliquia del Papa Juan XXIII sobre la fístula”. Según contó Capitani en la memoria, “mientras estaba dormitando percibí una mano rozándome la herida y una voz que me llamaba desde atrás: ‘¡sor Caterina!’... vi de pie, al lado de la cama, al Santo Padre con un rostro muy bello y sonriente. Me dijo: ‘Caterina: han rezado tanto, tú y tus hermanas. ¡Me arrancaron del corazón este milagro! Ahora estás bien. Toca el timbre, llama a tus compañeras que están en la capilla rezando y una que otra se ha quedado dormida. Que te pongan el termómetro si no confían, pero tú no tienes fiebre. Estás sanada’”. Sor Adele recuerda cómo el timbre de la moribunda empezó a sonar como loco y cómo ella y las otras se precipitaron  a su habitación y la vieron parada en la cama gritando: ‘¡estoy bien, estoy bien!’. “Nosotros pensamos que estaba alucinando. Pidió comida, ya que llevaba 12 días sin ingerir nada porque tenía el estómago lacerado”. La fístula estaba cerrada, “(El doctor) Giuseppe Zanini -cuenta Adele- sacudía la cabeza y dijo: ‘Esta monja es medio rara’. Confundido, dejó la habitación”. Zanini redactó el reporte sobre una curación que no tenía explicación científica.
Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de setiembre de 2000, junto con el papa Pío IX. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.
Cuando su cuerpo fue exhumado en el año 2000, corrió el rumor de que se hallaba incorrupto, pero fuentes del Vaticano lo negaron, recordando que había sido embalsamado. Sus restos actualmente descansan en la Basílica de San Pedro, en Roma.
Juan XXIII también es honrado por muchas organizaciones protestantes como un reformador cristiano. La Iglesia de Inglaterra lo considera santo y tanto los anglicanos como los protestantes conmemoran a Juan XXIII como "renovador de la iglesia".
La tumba que ocupaba el papa Juan XXIII, ha sido ocupada por el papa Juan Pablo II.
La prensa italiana informó que la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó el 2 de julio de 2013 los milagros conducentes a la canonización del beato Juan Pablo II y del Beato Juan XXIII.
El 5 de julio de 2013 el Papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII. El 30 de septiembre del mismo año, se anunció que la ceremonia conjunta de canonización de ambos papas tendrá lugar este 27 abril de 2014.
Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio y autor de varios libros sobre la historia de los papas, resumió el camino a la santidad de Juan XXIII: "No necesitó un segundo milagro porque su milagro fue el Concilio Vaticano II". 
 Algunas Anécdotas del 
“Papa Bueno”.
Era patriarca de Venecia. Supo que uno de sus sacerdotes llevaba una vida turbia y que frecuentaba un lugar poco digno para un eclesiástico. Pudo suspenderle en sus funciones; pudo aplastarle con su poder; pudo ejercer toda la fuerza de su autoridad. Pero ¿qué hizo? Lo esperó un día en el lugar que solía frecuentar. El sacerdote palidece. El patriarca lo toma del brazo y con naturalidad le pide que le acompañe al palacio. Y una vez en su despacho se arrodilla ante el sacerdote caído y le pide: «Por favor, confiéseme». Y lo hace con toda humildad y naturalidad.El sacerdote lo absuelve y el patriarca abrazándolo le dice: «Hijo mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como gratitud a Cristo».

  • Para los fieles católicos, el "Papa Bueno" fue aquel que se asomó por sorpresa el 11 de octubre de 1962, mientras se celebraba la apertura del Concilio, y pronunció el famoso y poético Discurso de la luna. "…Cuando vuelvan a sus hogares, sus niños estarán durmiendo: acarícienlos sin despertarlos y explíquenles después que era la caricia del papa…", improvisó en un discurso que pasó a la historia.



  • Durante una conferencia celebrada en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 23 de abril -dirigida por el Padre Federico Lombardi-, el mayordomo de Juan XXIII recordó el “pequeño incidente” ocurrido durante el Cónclave de 1958.
“Yo estaba en el Cónclave asistiendo al Papa Roncalli, lo acababan de elegir, pero decidieron alargar el Cónclave para comunicarlo al mundo al día siguiente. Después de la cena me mandó ir a recoger unas cartas a su apartamento. Tenía que atravesar parte del Vaticano, pero me encontré con unos gendarmes que me bloquearon la entrada”. Necesitaba el permiso del Cardenal Tisserant -entonces Decano del Colegio Cardenalicio. Me dirigí al Cardenal Tisserant, era un hombre francés con mucha personalidad, y me respondió enfadadísimo: “¡Usted sale del Cónclave y queda excomulgado!”.
El mayordomo volvió al Cónclave y se lo contó todo al Papa Juan, que le respondió: “¡Pues entonces sal y le dices al Cardenal Tisserant que si él te excomulga, luego el Papa te quita la excomunión!”

El mayordomo también recuerda que según el protocolo, después de ser elegido Papa, debía arrodillarse ante él y besarle el anillo. Al Papa Roncalli no le gustaban estos formalismos y le propuso un pacto: “Tú me besas el anillo solo por la mañana y lo mismo por la noche, pero no te arrodilles”. De modo que a la mañana siguiente, cuando le abrió la puerta de la habitación le dijo mirando a la pequeña capilla del dormitorio. ‘Ves al Santísimo, vete a arrodillarte ante Él”.
El mayordomo recordó decenas de escapadas en las que ayudó al Pontífice a salir del Vaticano para disfrutar de la ciudad de Roma. De todos los momentos que pasó junto a Roncalli, Gusso recuerda con especial cariño uno, cuando todavía siendo el Patriarca de Venecia, se armó de valor para pedirle un aumento de sueldo y poder casarse con su novia. Roncalli le respondió que no debía preocuparse por el dinero.

“Para envalentonarme me tomé una grappa –un licor típico italiano-, y le dije, eminencia, con esta paga no puedo casarme con mi novia”. “Entonces el Papa me habló del Evangelio según San Mateo, que dice: ‘¿Ves las aves del cielo? No se preocupan por el día de mañana, no siembran, ni ahorran, y ninguna pasa hambre’. Tú no tienes que pensar en eso”.

“Ese Evangelio me cambió la vida, confié en Dios y después el cardenal fue nombrado Papa”. Para no olvidarse de este consejo, Gusso escribió con letra grande el Evangelio de San Mateo, Capítulo 6, Versículo del 24-34, y lo enmarcó en un gran cuadro. “Lo tengo puesto a la entrada de mi casa. Y cada día cuando entro y cuando salgo, lo leo, y me acuerdo de aquél día”.

  • Una vez, cuando tuvo que posar para una fotografía oficial, el papa se encontraba incómodo. Un momento dado le dijo a uno de sus acompañantes "Dios sabía hace 77 años que algún día yo sería papa. ¡Ya podría haberme hecho algo más fotogénico!".

  • Su incomodidad ante la perspectiva de ser retratado se reflejó en otra ocasión, en 1959, se encargó un retrato suyo. Estar sentado y quieto con la misma expresión no era una de las virtudes del papa, que al final del primer día de posado exclamó "¡Ahora entiendo qué sentían los santos cuando les quemaban en la hoguera!".
  • Solía decir "hay tres maneras de perder el dinero en la vida: mujeres, apuestas y la agricultura. Mi padre eligió la más aburrida de las tres". 





  • En una ocasión le dijo a uno de los trabajadores "Veo que perteneces al mismo partido que yo", a lo que el carpintero, sorprendido, le contestó "Pero Padre, no pertenezco a ningún partido". "Sí", le contestó el Papa, "te haces miembro automáticamente: es el partido del hombre gordo".

  • Las salidas del Papa propiciaron algunas críticas, lo cual hizo que comentara "Dicen que salgo demasiado de día. Muy bien, pues entonces saldré más de noche". Y preguntado una vez por cuánta gente trabajaba en el Vaticano, no dudó en decir "sólo la mitad".



  • Roncalli dijo una vez: "Sabéis, es difícil ser un nuncio papal. Me invitan a todas las fiestas diplomáticas donde la gente está de pie, con un plato de canapés intentanto no parecer aburridos. Entonces, entra una mujer voluptuosa con un escote y todo el mundo se da la vuelta. Y me miran a mí".

  • Según cuentan, durante sus primeros días como papa, solía despertarse durante la noche con un problema en mente. Entonces, se decía a sí mismo "Lo hablaré con el papa", pensando que seguía siendo cardenal. Hasta que se daba cuenta: "¡Pero si soy yo el Papa! Muy bien, entonces lo hablaré con Dios".

  • Cuando un niño le dijo que de mayor quería ser o policía o Papa. Juan XXIII le dijo "Si yo fuera tú, me metería a policía. Pueden nombrar Papa a cualquiera, ¡mírame a mí!".

  • Sus últimas palabras fueron: "Tuve la gran gracia de nacer en una familia cristiana, modesta y pobre, pero con el temor de Dios. Mi tiempo en la tierra está llegando a su fin. Pero Cristo vive y continúa su trabajo en la Iglesia. Almas, almas, ut omnes unum sint ".
Entonces, Van Lierde, el sacristán papal le ungió sus ojos, los oídos, la boca, las manos y los pies. Abrumado por la emoción, Van Lierde olvidó el orden correcto de la unción, pero Juan XXIII le ayudó suavemente antes de despedirse de los allí presentes.



Agradezcamos a Dios por tan bello testimonio de vida, testimonio que será elevado a los más grandes honores este domingo 27, oremos para que muchos hermanos a través de nuestro Beato Papa Juan XXIII, encuentren nuevamente su camino junto a Cristo en su iglesia, la Iglesia Católica. Paz y Bien.